lunes, 29 de septiembre de 2014

Y llegó el Otoño

     ¡¡¡Hola a tod@s!!!
     ¿Cómo vamos con ese cambio de clima?
     El otoño ya llegó y con él muchos cambios que a algunos nos gustan más y a otros menos. Bien es sabido que cuando llega esta época a algunas personas les entra una especie de melancolía. Los días poco a poco se hacen más cortos, por lo tanto hay menos horas de luz; se caen las hojas de los árboles, comienzan las tormentas, las lluvias, la humedad y el frío.
 
      Para los que somos del sur, este tiempo no nos gusta pero yo prefiero ver las cosas de otra forma. Me encanta ver cómo los colores del verano, ese amarillo tan, tan claro, los campos tan secos, la luz del cielo tan azul que a veces pienso que se puede volver amarillo en cualquier momento, todo esto cambia a medida que entra el otoño. La luz que incide sobre los campos se va inclinando más y es espectacular. Los campos cambian de ese amarillo seco al anaranjado y marrón oscuro. El cielo ya no es tan claro. Las hojas comienzan a caer y cuando llega la lluvia..., es espectacular.
 
     ¡Me encanta cuando llueve! Una vez que cesa la lluvia me gusta mucho salir a dar un largo paseo y respirar aire fresco que parece que está hasta limpio, bueno un poco más limpio que antes sí y me gusta pisar las hojas y escuchar el sonido que producen.
     Es verdad que también comienzan o se agraban los sintomas de los que padecemos alguna enfermedad pero hay que disfrutar de la vida. La vida es un solo pestañeo y yo no la voy a perder encerrándome en casa, quejándome, tumbada en el sillón sin disfruar de todas estas cosas pequeñas y  maravillosas que tenemos a nuestro alrededor.
     ¡¡Disfrutemos de la vida!!
 
Mañana más y mejor.
 
 
¡Feliz Otoño!
 
 
 

jueves, 4 de septiembre de 2014

El estómago bailarín

     ¡Hola a todas y todos!

     Bueno..., ¡qué gran aventura es la de vivir unos días con el estómago que se lo pasa de vicio a costa de una!
     Desde hace unos días tengo unos calambres en el estómago que me causan una sensación un poco dolorosa. Lo bueno que tiene que cuando alguien me pregunta yo siempre digo, nada son unas agujetas de hacer runnin, jajaja. Como si pudiera correr. Lo siento pero es mi forma de reírme de esto. Estas molestias no se quedan ahí, que va, yo todo lo que hago lo hago a lo grande. También tengo, a ver cómo os digo esto, son como cuando tienes gases pero a lo bestia jajaja. Como si se hubiese declarado la tercera guerra mundial dentro de mi estómago. Pues algo así.
     Y no termina la cosa aquí. Este tipo de explosiones estomacales las tengo o aparecen mas bien por la madrugada hasta un par de horas después de desayunar, a lo que mi marido un día dijo que si que tenia hambre. Pues no, no es hambre porque no se me pasa comiendo, ya esta comprobado. A esto hay que añadir, que algunas veces voy al baño a sacar el artista que llevo dentro de mi. Si, si, no os podéis imaginar las creaciones artísticas que puedo llegar a hacer :))) Y lo mejor de todo es cuando crees que ya has terminado porque ya no te queda nada de inspiración...llega otra ola de ella, jajaj.
     No se cómo se llama a esto que me pasa, imagino que sera aquello tan hermosamente llamado síndrome de intestino irritable. Que digo yo, por qué razón se irrita el intestino, qué le han dicho el resto de habitantes del estomago para que se enerve de esa manera. Igual la apéndice le ha mirado mal, algo así como por encima del hombro con aires de grandeza.
     Tendré que ir a mi doctora de cabecera cuando ella venga de vacaciones, igual me manda a un psicólogo para que psicoanalize a mi intestino.
     Bromas a parte, con la fibromialgia a vosotros ¿os pasa igual? Besitos a todas y todos.


¡Feliz Verano!

domingo, 31 de agosto de 2014

Diagnostico: Fibromialgia

¡Hola a todas y todos!
     Hoy quiero hablaros de el día que me dieron el diagnóstico.
     Fue un día muy soleado y ansiado, muy, muy, muyyyyy ansiado. Cuando fui al reumatólogo, fui allí de chiripa. Veréis, os cuento mi historia un poquitín.
     Desde los catorce años más o menos, siempre había tenido problemas con dolores en las piernas y en la espalda. Algunas veces incluso no podía andar del dolor y cada vez que iba al médico le decían a mi madre que era del crecimiento a lo que yo pensaba, joe pues con las de veces que me encuentro así no noto yo que esté creciendo tanto, la verdad. Pero, como veía que mis padres se venían tan tranquilos a casa pues nada, digo, igual voy a ser una tía súper altísima jajajaja. Pero, nada, crecer, crecer..., crecí lo justito la verdad.
     Así, anduve muchísimos años, cada vez con síntomas distintos. Con los años, apareció el cansancio. No podía con el pellejo. Hasta respirar me cansaba pero, qué otra cosa podía hacer. No iba a dejar de respirar, ¿no? jajaja. Y en estas veces que mi madre acudía conmigo a consulta, otra vez (yo cabreada hasta la muerte porque sabía que me iba a decir otra memez y me iba a mandar a mi camita y a descansar con paracetamol y mucha agua), el medico contestaba que eran gripes, a la camita, paracetamol y muchos líquidos. Yo rompía en carcajadas y el pobre médico, que no sabía de qué iba la historia pues se mosqueaba un montón pero....
     Después de muchos años, el dolor empeoró, me operaron de la mandíbula y el dolor empeoró aun más. Hasta el año pasado que mis piernas dijeron:"Chati, a dónde vas a pasarlo bien. Estate quietecita que estás más mona". Y comenzó mi sufrimiento. Necesitaba ayuda para moverme y mantenerme en pie sin caer al suelo, cosa que me hacía gracia porque parecía un bebe, me caía cuando menos se esperaba, jajajaja.  
     Al ir al médico, empezaron con inyecciones, otra vez, paracetamol, ibuprofeno y relajantes musculares. Un mes enterito y sin mejoría, hasta que me cansé y la doctora me mandó, al fin, al traumatólogo. Primera vez en mi vida que visitaba a un ólogo de estos.
     Este ólogo me dijo que podía haber sido un lumbago pero que en las pruebas no se veía nada así que, a rehabilitación. Una vez allí, con otra traumatóloga, al tocarme en los puntos donde dolía e irme al suelo con la debida y respetuosa recordatoria a sus muertos, me dijo que lo que tenía, me tenía que mandar a un reumatólogo. Otro ólogo que no había visto en mi vida, jajajaja.
     Y allí que fui. Este ólogo, me tocó por todas parte (cuidado cómo suena esto no vayáis a malinterpretar, jajaj). Supuestamente son dieciocho los puntos de la fibromialgia ¿no?, pues yo tenía lo menos...., 328´15 puntos dolorosos. ¡Me dejó muerta en la cama! Caso de fibromialgia clarísimo, dijo, pero quería hacer una analítica para descartar cosas reumáticas. Echo. Así que, después de esperar meses y meses, llego a consulta del reumatólogo y esto fue lo que me dio:
     Ok. No asustarse, pensé yo. Muy ignorante de mí, pensé que además de esta simple cuartilla donde aparece la palabra Fibromialgia, me daría unas pautas a seguir con la enfermedad y me haría un seguimiento, ¿no? ¡Pues no! Eso es trabajo extra, jajaja.  Como a este ser, dotado supuestamente de cierta inteligencia que le hacía, en ese momento superior a mí, pareció no interesarle nada de lo que le contaba, no así a la enfermera, y después que me dijera que él solo diagnostica, le arranqué la papeleta de la tómbola de la feria de las manos e indignadísima por el encantador trato recibido, me marché a mi traumatóloga de rehabilitación. Esta, se sorprendió igualmente con el trato recibido porque prácticamente me había condenado a las muletas y a la silla de ruedas. Según ella, el reumatólogo diagnostica, trata y sigue. Pues vale. ¡Madre mía, la que ha liao el pollitooo!
     En resumen, me vine a mi casa con algo que ya sabía, sin respuestas, indignada y...., bueno, sinceramente, nunca deseo mal a nadie, pero en ese momento, desee que este ólogo sufriera un sólo día completo, con su noche, con los espasmos y el dolor tan insoportable de mis piernas.
     Bueno, después de esto, cuando mi marido y yo lo contamos, nos sirve para reírnos del momentazo que vivimos ese día. Y a vosotros, ¿cómo fue vuestro diagnostico? Besitos y mucho ánimo a todas.

¡Feliz Verano!